En los Hospitales Shriners para Niños, la salud y la seguridad de los pacientes, familiares, voluntarios y personal es nuestra máxima prioridad. Debido al avance de la situación causada por la COVID-19, estamos haciendo un seguimiento riguroso de las actualizaciones enviadas por los departamentos de salud locales y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y estamos respetando sus recomendaciones al pie de la letra.

Si su hijo/a tiene una cita próximamente, comuníquese con el Hospital Shriners para Niños correspondiente.

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Pam

Pam

A los 14 años, Pam dice: "Sé que nací para ser una amputada".

Cuando apenas tenía 10 meses, contrajo una forma de meningitis llamada meningococcemia. La meningococcemia es una infección posiblemente mortal en la que los coágulos sanguíneos se multiplican y eventualmente cortan la circulación. La mamá de Pam, Robin, dice que cuando los médicos vieron a su hija por primera vez le dijeron que "no pensaban que pudiera sobrevivir. El rostro de Pam, sus mejillas, su nariz y todo su cuerpo se estaban poniendo de color azul". Para que pudiera recuperarse por completo, nueve de sus dedos y ambas piernas debían ser amputadas. Después de pasar dos meses en el hospital, Pam finalmente pudo volver a casa.

Pam comenzó a venir a los Hospitales Shriners para Niños de Greenville a los dos años de edad. Desde ese momento, Pam ha venido al hospital cada ocho a 10 meses para un nuevo par de piernas. Hasta el momento, el hospital le ha fabricado 14 pares de piernas nuevos a su medida. Cada vez que Pam regresa al hospital, los protesistas se sorprenden al ver cuán deterioradas lucen sus piernas. Pam dice que ama las piernas que le fabrican. "Nunca tuve problemas con ninguna de ellas. Realmente son buenas piernas. Nunca deben repararlas, sin importar cuánto las haya usado. Amo los Hospitales Shriners para Niños de Greenville". La mamá de Pam piensa que el hecho de que su hija pueda diseñar sus propias piernas le da un mayor sentido de propiedad: "La última vez que necesitó piernas nuevas, pidió que sean camufladas. Y eso le dieron. Está tan orgullosa de esas piernas y las muestra todo el tiempo".

Pam es gemela idéntica. Su hermana Sue nunca contrajo meningitis. Aún tiene ambas piernas y todos sus dedos. Pero gracias a los Hospitales Shriners para Niños de Greenville, si mira a las niñas paradas una al lado de la otra, nunca podría notar la diferencia. Juntas corren, saltan, practican surf, juegan softball y fútbol, y hacen gimnasia artística. Pam dice que tener sus piernas amputadas "no marca ningún tipo de diferencia. Solo me lleva un poco más de tiempo para pensar cómo desempeñar cada tarea nueva. Nunca dejé que eso me detuviera". Pam vive según sus propios consejos. "No pienses que no puedes hacer algo hasta que lo hayas intentado. Nunca digas que no puedes hacerlo".

Durante los últimos siete años, Pam se ha desempeñado como embajadora de pacientes para el Hospital Shriners de Greenville. Ha asistido a innumerables eventos en nombre del hospital, comparte su historia y aconseja a otros amputados cada vez que tiene oportunidad de hacerlo. Pam explica: "Me encanta ayudar a los demás. Creo que Dios quiso que me amputaran para poder ayudar a otras personas y niños que tienen amputaciones. Quiero enseñarles que eso no debe detenerlos".

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