En los Hospitales Shriners para Niños, la salud y la seguridad de los pacientes, familiares, voluntarios y personal es nuestra máxima prioridad. Debido al avance de la situación causada por la COVID-19, estamos haciendo un seguimiento riguroso de las actualizaciones enviadas por los departamentos de salud locales y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y estamos respetando sus recomendaciones al pie de la letra.

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Katie

Katie

Cuando Katie, quien tiene 10 años de edad, no está en la escuela, probablemente está nadando en la piscina tratando de mejorar su estilo y velocidad, pero fue un descubrimiento un día en la piscina en el otoño del 2013 lo que cambió la vida de Katie para siempre.

Durante los ejercicios de estiramiento de rutina en práctica, el entrenador de natación de Katie notó que su espalda tenía una curvatura con forma de una "S". La familia de Katie inmediatamente visitó el pediatra y se sorprendió al escuchar el diagnóstico de escoliosis.

La mamá de Katie, Mary Beth, rápidamente comenzó a investigar opciones de tratamiento y sintió angustia por el diagnóstico de su hija. Buscó consejos y apoyo de otra madre de un adolescente del equipo de natación de Katie a quien también le habían diagnosticado escoliosis. Tras la conversación, Mary Beth decidió llevar a Katie a los Hospitales Shriners para Niños de Greenville situados a cuatro horas de su casa. "Queríamos que a Katie la atendieran médicos que no solo trataran niños, sino también escoliosis todo el día, todos los días", dijo Mary Beth.

Katie volvió para su primera cita en el Hospital Shriners de Greenville una semana después de que le diagnosticaran escoliosis. Katie tiene una curva en "S" de 20 grados en la parte superior y una curva de 26 grados en la parte inferior. La primera cita puede ser emotiva para la familia que se enfrenta a un nuevo diagnóstico. Katie y su familia sintieron una mezcla de emociones, incluida la ansiedad debido a que Katie usara un corsé ortopédico para corregir su escoliosis y evitar que la curvatura empeore mientras se adaptaba a las actividades cotidianas.

Mary Beth recuerda: "Le resultó difícil caminar con el corsé y cuando caminábamos por el lobby juntas para que me hicieran rayos X, me miró con lágrimas en los ojos y me dijo, 'No puedo hacer esto, mamá' ". Con la ayuda y el aliento del equipo de Pediatric Orthotic and Prosthetic Services - Southeast, LLC, la visión de Katie cambió rápidamente. "Creo que la actitud alentadora de todos ahí ha influido en la actitud de Katie", dijo Mary Beth.

La primera cita de Katie también incluyó palomitas de maíz y golosinas, su película favorita, un juego de hockey de mesa y una visita de Santa Claus. "Creo que la atmósfera general del hospital marcó una enorme diferencia desde el comienzo", dijo Mary Beth. "El Hospital Shriners de Greenville no intimida. No parece un hospital y para los niños que no saben qué pasa, ingresar a un lugar y sentirlo acogedor y cálido, además de divertido, es maravilloso". Después de la visita Katie dijo: "Este es mi mejor día del año".

Mary Beth dice que hay muy pocas cosas que Katie no puede hacer con el corsé puesto. Le gusta jugar deportes y se divierte corriendo y saltando mientras pasa tiempo con amigos. Ella dice que la mayoría de las veces no se nota que usa corsé.

Las curvas en "S" de 26 y 20 grados que solía tener Katie ahora tienen 10 y 6 grados, gracias a la atención que recibió en los Hospitales Shriners para Niños. Los médicos seguirán monitoreando a Katie a través de una máquina EOS, que produce imágenes de cuerpo entero en 3 D con un 90 por ciento menos de radiación que una radiografía típica, para verificar que el corsé siga funcionando.

"Los médicos y el personal en Shriners [Hospital] está a disposición porque aman a los niños y sienten pasión por encontrar maneras de ayudarlos", dice Katie. "Tienen una forma maravillosa y amable de tratar tanto a los pacientes como a las familias. Quiero mostrarles a los otros niños que el corsé no tiene que detenerlos. Lo mismo pueden divertirse usando el corsé".

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