En los Hospitales Shriners para Niños, la salud y la seguridad de los pacientes, familiares, voluntarios y personal es nuestra máxima prioridad. Debido al avance de la situación causada por la COVID-19, estamos haciendo un seguimiento riguroso de las actualizaciones enviadas por los departamentos de salud locales y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y estamos respetando sus recomendaciones al pie de la letra.

Si su hijo/a tiene una cita próximamente, comuníquese con el Hospital Shriners para Niños correspondiente.

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Laila

Laila

Darle un abrazo a tu mamá o tu papá es algo natural para la mayoría de los niños. Pero los niños con parálisis del plexo braquial solo pueden poner un brazo alrededor de sus padres, y el otro brazo queda atrapado entre ambos.

La parálisis del plexo braquial es una enfermedad que afecta el movimiento y la sensibilidad del brazo y la mano. La mayoría de los niños con esta enfermedad no pueden extender su brazo al costado o levantarlo. La parálisis del plexo braquial ocurre si los nervios del recién nacido se estiran, se comprimen o se retuercen durante el proceso del nacimiento.

Eso es exactamente lo que le sucedió a Laila, quien comenzó a venir a los Hospitales Shriners para Niños de Greenville a los 3 meses de edad.

"Cuando Laila nació, los médicos nos dijeron que tendría parálisis del plexo braquial", dice la mamá de Laila. "Laila no podía mover su brazo izquierdo".

A los 6 meses, los médicos inyectaron Botox en el hombro de Laila. Con el tratamiento, pudo mover el brazo hasta la altura del hombro. Ello significó una mejora importante pero Laila todavía no podía abrazar a su mamá con ambos brazos.

Cuando tenía casi 2 años, el cirujano ortopédico pediátrico Dan Zlotolow, M.D., realizó una transferencia de tendones en el hombro de Laila. Luego de pasar varias semanas con un yeso que mantenía su brazo en un ángulo de 90 grados apuntando hacia arriba, Laila comenzó la terapia ocupacional y avanzó a un entablillado.

"Apenas había tenido el yeso por dos días y ya era increíble el aumento en el rango de movimiento que tenía en su hombro", dijo la mamá de Laila.

Ahora, con un rango de movimiento casi completo, Laila puede vestirse y arreglarse el cabello sola. También puede hacer lo que a su mamá tanto le gusta: abrazar.

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