En los Hospitales Shriners para Niños, la salud y la seguridad de los pacientes, familiares, voluntarios y personal es nuestra máxima prioridad. Debido al avance de la situación causada por la COVID-19, estamos haciendo un seguimiento riguroso de las actualizaciones enviadas por los departamentos de salud locales y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y estamos respetando sus recomendaciones al pie de la letra.

Si su hijo/a tiene una cita próximamente, comuníquese con el Hospital Shriners para Niños correspondiente.

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Lindley

Lindley

Una complicación durante el proceso de nacimiento dejó a Lindley con una lesión del plexo braquial (LPB) que resultó en parálisis de Erbs, una condición que afecta el movimiento y la sensación del brazo y la mano. El brazo de Lindley estuvo completamente paralizado los primeros meses y su mano doblada hacia adentro, la posición común para quienes sufren la enfermedad, conocida como "propina del mesero". Comenzó con la terapia ocupacional a las 3 semanas de vida y se convirtió en paciente del Hospital Shriners de Greenville antes de cumplir un año.

Cuando Lindley tenía casi 3 años, dejó de progresar en sus sesiones semanales de terapia ocupacional. Su brazo ya no se enderezaba, incluso con ayuda. Cuando regresamos al Hospital Shriners de Greenville, las nuevas radiografías mostraron que la junta esférica del hombro de Lindley se estaba dislocando y saliendo de la parte trasera de la cavidad. Rápidamente se programó una liberación laparoscópica de los tendones, una cirugía para aflojar los tendones rígidos en la parte delantera de su axila.

El día de la cirugía le regalaron a Lindley un cachorro Build-a-Bear llamado Ice Cream y otros artículos fantásticos para tranquilizarla. Luego de la cirugía, le pusieron un yeso con el brazo doblado hacia arriba en ángulo recto. Una vez que Lindley se acostumbró, el yeso no le impedía hacer las cosas que hacía normalmente.

Apenas le quitaron el yeso, Lindley ya podía poner la mano sobre su cabeza, ¡sin la ayuda del otro brazo! Algo que nunca había hecho antes. Lindley ya no se quejaba de dolor en su hombro y, cuando hacía sus ejercicios de estiramiento, podíamos enderezarle el brazo, otro logro maravilloso.

Valoramos mucho la atención centrada en la familia del hospital y el personal que trabaja allí es fantástico. Los conocimientos de los médicos del Hospital Shriners de Greenville facilitan la toma de decisiones complejas. Siempre siento que su prioridad es el bienestar del niño. A veces, las citas pueden demorarse pero sabemos que es porque intentan brindar a todos quienes visitan el hospital un tratamiento de calidad y siempre hay actividades divertidas para los niños mientras esperan. Creo que lo que más le gusta a Lindley es el patio de juegos en el "techo". Siempre lo ha pensado y los perros de terapia son geniales.

Estamos muy agradecidos a las personas que lo hacen posible. Agradecemos el hecho de que haya gente que se preocupe y haga donaciones para brindar a los niños un lugar donde reciban la ayuda que necesitan. También valoramos las cosas que la gente dona para que las visitas sean un poco más divertidas y emocionantes. Gracias por hacer que el hospital sea divertido y darles una oportunidad a los niños que necesitan ayuda. Creo que Lindley siempre se ha ido con una sonrisa en su rostro.

Ahora Lindley tiene 8 años y todavía presenta algunas limitaciones, pero no deja que nada se interponga en su camino.

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