En los Hospitales Shriners para Niños, la salud y la seguridad de los pacientes, familiares, voluntarios y personal es nuestra máxima prioridad. Debido al avance de la situación causada por la COVID-19, estamos haciendo un seguimiento riguroso de las actualizaciones enviadas por los departamentos de salud locales y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y estamos respetando sus recomendaciones al pie de la letra.

Si su hijo/a tiene una cita próximamente, comuníquese con el Hospital Shriners para Niños correspondiente.

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Aceptar la prótesis

Aceptar la prótesis

Aceptar la prótesis

Ese es el mensaje que Katie, de 11 años, intenta transmitir a otros pacientes con escoliosis en los Hospitales Shriners para Niños de Greenville y a cualquier persona que deba usar dispositivo ortopédico o corsé. Katie aprendió, por la propia experiencia, la importancia de usar el corsé como se lo indicaban. Las curvas espinales en forma de S que solían ser de 26 y 20 grados ahora son de 10 y seis grados.

Pero Katie no ha sido la única en aceptar su prótesis/corsé. Ella sabe que además del apoyo de su familia, el apoyo de sus amigos causa un enorme efecto. "Si mis amigos no me apoyaran, no podría usar el corsé tanto como debería usarlo", dice Katie. "Generalmente uso mi corsé 22 horas por día. Por dos años, hice de todo con mi corsé puesto. Nunca me lo saco, salvo cuando voy a nadar o a ducharme". 

La escuela de Katie, St. Gregory the Great Catholic School en Bluffton, Carolina del Sur, también ha sido fundamental para cumplir con los requisitos de uso del corsé. La primera vez que regresó a la escuela con su corsé, le permitieron elegir dos "compañeros de corsé" para enseñarles a ayudar a Katie a ponerse y sacarse el corsé si necesitaba ajustarlo durante el día escolar. Katie eligió a sus amigos Camille y Quinlan. "Pensé que iba a hacer más bulto, pero casi no se notaba que Katie tenía el corsé puesto", dice Camille. Lo que al principio era una tarea desconocida para sus amigas rápidamente se convirtió en lo destacado social del día. Las niñas admiten: "tenemos señales y algunas veces cuando una clase se torna aburrida, decimos que tenemos que ajustar el corsé de Katie, aunque no sea así", admite Camille.

El año pasado, el corsé de Katie fue, quizá, la mejor diversión en el recreo de quinto grado, ya que sus compañeros trataban de ver cuán lejos las pelotas de fútbol rebotaban en el corsé de Katie. "No hay nada que Katie no pueda hacer con su corsé puesto". Katie corre, juega al fútbol, hace de todo", dice Quinlan. "Una vez yo era el arquero y la pelota golpeó mi corsé, rebotó y le pegó a la persona que había pateado y la hizo caer", agrega Katie. "¡Fue tan gracioso!"  

Hace unos meses, cuando llegó el momento de que Katie eligiera el diseño de su nuevo corsé, su maestra mostró todas las opciones en el pizarrón inteligente del aula y toda la clase participó en el proceso y votó su favorito. "Todos en la escuela saben que uso un corsé para la espalda. No es problema", dice Katie, "Solo quiero que otros pacientes sepan que está bien usar corsé. ¡Diviértete con tu corsé! Acéptalo. Podría marcar una diferencia, como me pasó a mí".

Los compañeros de corsé de Katie acompañaron a Katie a sus chequeos más recientes en el Hospital Shriners de Greenville. Durante la visita, Quinlan y Camille descubrieron que su ayuda y apoyo marcaron una diferencia en la vida de Katie. "No tenía idea que hubiera tenido que pasar por una intervención quirúrgica si su corsé no la hubiera ayudado. ¡Ahora estoy realmente contenta porque ayudamos a Katie con su corsé!" dijo Camille.