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noticia Noticias Viernes, 8 de febrero de 2019 Viernes, 8 de febrero de 2019 11:14 AM - Viernes, 8 de febrero de 2019 11:14 AM

Alan reflexiona sobre la excelente atención que recibió en los Hospitales Shriners para Niños por labio leporino y paladar hendido

Alan es un muchacho de 21 años que irradia confianza. Después de pasar la mayor parte de su vida como paciente de los Hospitales Shriners para Niños, espera que compartir su historia aliente a otros a no rendirse nunca.

Atención compasiva

Alan nació en Ciudad Juárez, México, con labio leporino y paladar hendido. Cuando tenía aproximadamente 3 meses, su familia viajó a Galveston, Texas, desde México para que pudiera empezar a recibir tratamiento en el Hospital Shriners de allí. "Alguien que vivía en los Estados Unidos le había contado a mí mamá acerca de este hospital que ayuda a niños que diferentes afecciones", dijo Alan. "Finalmente llamamos a una tía mía que conocía a un Shriner, y en poco tiempo me ayudaron a llegar a los Hospitales Shriners para Niños de Galveston".

Los programas de labio leporino y paladar hendido de los Hospitales Shriners para Niños, incluido el de la sede de Galveston, toman en cuenta las formas en las que la afección incide en la audición, el habla, el desarrollo dental, el crecimiento de la mandíbula, la autoestima y la confianza del paciente. Durante la vida de Alan se monitorearon todos estos aspectos. Cuando tenía 4 años, le hicieron una evaluación formal del habla y fue sometido a una cirugía de revisión de su labio. A los 9 le colocaron frenillos en los dientes.

Cuando el sistema de atención médica trasladó el programa de labio leporino y paladar hendido de Galveston al Hospital Shriners de Houston, Alan comenzó a recibir atención en esa sede. "Tenía unos 10 o 11 años cuando comencé a venir a Houston", dijo Alan. "Nunca me aburría cuando venía al hospital, en realidad esperaba que llegara ese momento". También cuenta que, a medida que crecía, hubo un período en el que se sintió inseguro y sufrió acoso a causa de su condición. Sabía que cuando estaba en los Hospitales Shriners para Niños estaba en un entorno seguro y alentador.

En los Hospitales Shriners para Niños de Houston, Alan fue sometido a cirugías de nariz y mandíbula, además de otra revisión de labios y un implante dental. Monitoreaban de cerca su progreso, y con el tiempo comenzó con terapia del habla. "Recuerdo que hace alrededor de un año usé un halo por tres meses", dice. El dispositivo de halo se utilizó para ayudar a alinear su mandíbula.

El esfuerzo vale la pena

Durante el período de terapia de tracción con halo, Alan solo podía usar camisas abotonadas y comer alimentos líquidos o molidos. "Esa fue una de las cosas más difíciles", dice. "Quería comer otras comidas, pero sabía que en definitiva valdría la pena".

Cuando le preguntamos qué les diría a familias que deben atravesar un tratamiento similar, Alan dijo: "Les diría a otros chicos con labio leporino que puede ser un camino largo que atravesar. Pero al final todo vale la pena. Mi familia sacrificó muchas cosas e hizo un gran esfuerzo para que yo pudiera venir a los Hospitales Shriners y para ayudarme a ser quien soy hoy".

Hoy Alan es estudiante universitario en México, y estudia comunicaciones. También le interesa la política y tiene muchos objetivos, incluido poder convertirse en embajador del Hospital Shriners de Houston.

Alan de bebé y como adulto