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La historia de Claudia: el viaje de su vida

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Joven paciente llega desde África para atenderse en los Hospitales Shriners para Niños - Cincinnati y su vida cambia por completo

Claudia, de ocho años de edad, vino a los Estados Unidos desde Benin, país en África occidental, donde vivía en una aldea con su madre y sus hermanos. Cuando tenía 3 años, empezó a desarrollar un tumor óseo debajo de su mejilla derecha que le empezó a desfigurar el rostro. Su madre la llevó a una clínica local pero nadie pudo ayudarla. El tumor fue creciendo y el mundo de Claudia se hizo más pequeño; se escondía para evitar que la gente la viera y comentara. 

Claudia después contó cómo con su madre iban de una aldea a otra, "caminando, caminando", buscando a alguien que pudiera ayudarla con el tumor que seguía creciendo. Un día, un intermediario de Childspring International, una organización de Atlanta que trabaja con niños de países en vías de desarrollo que necesitan cirugías complejas, se cruzó con Claudia y su madre y presentó su caso al grupo. El personal de Childspring primero intentó poner a Claudia en contacto con un hospital en Texas, donde consideraron su difícil caso y finalmente lo rechazaron. Después de varios meses de búsqueda, presentaron el desafío a los excelentes cirujanos plásticos pediátricos de los Hospitales Shriners para Niños - Cincinnati. Después de analizarlo detenidamente, el equipo del Hospital Shriners de Cincinnati -conformado por los cirujanos plásticos pediátricos David Billmire, M.D., FACS, FAAPAnn Schwentker, M.D. y Chris Gordon, M.D.- decidió que, aunque nunca antes habían intentado este tipo de cirugía peligrosa, no podían darle la espalda a Claudia. Querían ayudarla. La jefa de personal Petra Warner, M.D., FACS, estuvo de acuerdo. 

Así que Claudia dejó el único mundo que conocía y viajó al otro lado del planeta hasta Cincinnati, Ohio. El intermediario explicó a su mamá que Claudia podía tener una calidad de vida distinta con esta cirugía y que estaría segura y la cuidarían. El personal del Hospital Shriners de Cincinnati hizo los arreglos para que Claudia se quedara con la familia Holland durante su preparación y recuperación. Dos años antes, los Holland habían recibido a otro paciente del Hospital Shriners; Jing, un paciente quemado huérfano de 4 años de edad que eventualmente terminaron adoptando. Ellos entendían que un niño es un niño, independientemente de las circunstancias. "Recibimos a Claudia porque podemos", dice Laura Holland. 

Durante su estadía, Claudia se hizo amiga de su joven anfitrión Jing; los dos se volvieron inseparables. Jing, que en el Hospital Shriners de Cincinnati había recibido una segunda oportunidad de vivir, le explicó a Claudia que era un buen lugar, un lugar donde reciben a todos los que necesitan ayuda. 

El tumor ahora estaba creciendo tan rápido que las vías respiratorias de Claudia corrían peligro de taparse. El equipo quirúrgico, dirigido por los doctores Schwentker y Gordon, trabajó por más de ocho horas en la cirugía inicial. Claudia se quedó en Cincinnati casi ocho meses para completar su tratamiento y empezar a sanar. 

Después del proceso de curación, Claudia estaba muy contenta de regresar a casa con su madre y sus hermanos a la aldea donde alguna vez la habían despreciado. Y gracias a que el equipo valiente, talentoso y compasivo del Hospital Shriners de Cincinnati estuvo dispuesto a ayudarla cuando otros la rechazaron, Claudia ahora podía llegar tan lejos en la vida como quisiese.  

Claudia antes de la cirugía Claudia y Jing